En la zona de Parque de las Naciones, este ático en calle Bilbao 5 destaca como una vivienda muy especial, donde las vistas privilegiadas y la altura se combinan con la comodidad de tener todo Torrevieja a los pies. Con dos dormitorios, un baño, plaza de garaje, aire acondicionado por splits y venta amueblada, se presenta como un refugio listo para entrar a disfrutarlo, pensado tanto para vivir todo el año como para saborear estancias junto al Mediterráneo. Entorno y ubicación Calle Bilbao se sitúa en un área muy valorada de Torrevieja, próxima al Parque de las Naciones y a una distancia cómoda del centro y del mar. El entorno combina edificios residenciales modernos con zonas verdes, servicios de proximidad y una atmósfera tranquila, ideal para quienes buscan un equilibrio entre vida urbana y ambiente relajado. La cercanía al parque ofrece la posibilidad de disfrutar de paseos, zonas infantiles y espacios abiertos, mientras que en pocos minutos andando se accede a comercios, cafeterías, restaurantes y a las principales vías que conectan con el resto de la ciudad. Esta localización convierte el ático en una base perfecta para moverse a pie o en coche con total comodidad. Vistas privilegiadas y sensación de ático La verdadera esencia de esta vivienda está en sus vistas: al situarse en la parte alta del edificio, el ático abre la mirada hacia el entorno urbano y, según la orientación, puede ofrecer panorámicas despejadas hacia el parque, la ciudad e incluso destellos del mar. Esta perspectiva elevada genera una sensación de amplitud y libertad, muy distinta a la de una vivienda en plantas inferiores. Desde la terraza y las estancias principales, el paisaje cambia a lo largo del día: amaneceres que tiñen la ciudad de tonos suaves, cielos limpios a mediodía y atardeceres que convierten el horizonte en un telón de fondo perfecto para terminar la jornada. Esa conexión visual con el exterior hace que cada momento en casa tenga un componente especial, casi escénico. Zona de día: luz, vistas y convivencia La zona de estar se organiza alrededor de la luz y las vistas, convirtiéndose en el corazón social del ático. Este espacio acoge el salón y el comedor, en una disposición que invita a disfrutar tanto de la vida cotidiana como de reuniones con familia y amigos, siempre con la sensación de estar por encima del ritmo de la calle. Las ventanas y accesos a la terraza permiten que el exterior se integre visualmente en la vida diaria: ver la ciudad mientras se come, relajarse en el sofá contemplando el cielo o compartir una conversación con el paisaje de fondo. Todo ello refuerza la idea de hogar panorámico, donde el entorno forma parte del día a día sin renunciar a la intimidad interior. Cocina independiente: orden y comodidad La cocina independiente aporta un plus de orden y funcionalidad muy apreciado en una vivienda de este tipo. Al quedar separada del salón, permite cocinar, organizar la compra y almacenar utensilios sin invadir el espacio de descanso y reunión. Esta configuración facilita el día a día: se puede preparar un desayuno tranquilo antes de salir, cocinar con calma mientras el resto de la casa permanece recogida o dejar la cocina en plena actividad sin que afecte a la estética del salón. Para quienes disfrutan de la gastronomía, la independencia de la cocina convierte este espacio en un pequeño taller culinario, al margen de la vida más social del ático. Dos dormitorios: descanso e intimidad Los dos dormitorios permiten articular una zona de descanso cómoda y bien diferenciada de la parte más dinámica de la vivienda. Cada uno de ellos ofrece un ambiente más recogido, ideal para garantizar noches tranquilas incluso cuando la zona de día sigue en uso o la ciudad mantiene su actividad.